LA PLUMA
ESTE · AIRE

«Del sentir nace la palabra; de la gratitud, el Recuerdo.»
LA CASA DEL PERDÓN
La pluma como símbolo
La pluma pertenece al Aire y representa el aliento vital, el espíritu y aquello invisible que nos mueve. Es ligera y puede dejarse llevar por el viento: nos habla de soltar, de no aferrarnos y de permitir que la vida se mueva a través de nosotros.
También representa el sentir: esa percepción sutil que aparece antes de que la mente pueda ponerle palabras. Y de ese sentir nace la palabra, que transmite, expresa y deja huella.
La pluma se convierte también en símbolo de conocimiento y sabiduría: no solo de aquello que aprendemos, sino de aquello que primero sentimos y reconocemos dentro de nosotros.

La pluma escribe. Y escribir es dar forma a algo que antes era invisible: convertir pensamiento, sentir e intención en expresión. En el Aire aparece también la gratitud: recibir la vida como un regalo, agradecerla y volver a entregarnos a ella.
Una pluma que ya estaba allí
Moris hizo esta pluma hace tiempo. Al mirar un bloque de mármol, sintió que la forma ya estaba allí, insinuándose en la piedra. Eso es algo que quizá solo los ojos de un artista pueden ver: reconocer en la materia aquello que todavía no existe para los demás.

Mientras trabajaba en ella llegó una exposición de homenaje a Federico García Lorca. Moris creó entonces una placa de granito y escribió una de sus frases:
«La felicidad eterna es ser poeta, el resto no tiene importancia, ni siquiera la muerte.»
Pero Moris cambió una palabra. Donde Lorca decía poeta, él puso artista. Y utilizó la propia pluma como instrumento de escritura.

Más tarde desmontó la pieza porque sintió que aquella pluma ocuparía otro lugar. Todavía no sabía cuál.
El artista como creador
«Un tolteca es un artista del amor, un artista del espíritu, alguien que, en cada momento, en cada segundo, crea el más bello arte: el arte de soñar. La vida no es más que un sueño, y si somos artistas, crearemos nuestra vida con amor y nuestro sueño se convertirá en una obra maestra de arte».
Esta enseñanza forma parte de la Rueda del Recuerdo. El artista no es solamente quien crea una obra: es quien se reconoce como creador de su experiencia. El pensamiento, la percepción y la palabra participan de esa creación.
Por eso esta historia tiene algo especial. Moris vio la pluma en la piedra antes de saber para qué lugar estaba destinada. La creó. La dejó ir. Y, tiempo después, volvió a encontrarla.
Ahora forma parte de La Casa del Perdón y ocupa el Este. No como una pieza aislada, sino como una expresión de un camino: el del artista que ve, crea y da forma a aquello que primero fue una intuición.
El Aire en la Rueda del Recuerdo
La Rueda del Recuerdo comienza con el Aire, aunque los elementos nunca trabajan de manera aislada. La rueda es también una espiral: los elementos, los acuerdos y los animales se relacionan y trabajan juntos, llevándonos hacia el centro y hacia arriba.
El Aire es el primer elemento que nos da vida y también nuestro último aliento. La respiración puede mostrarnos cómo estamos y ayudarnos a calmar la mente y el sentir cuando nos abrimos al propósito de vivir en paz, plenitud y armonía.
Los chamanes llaman al Aire el mensajero: crea, mueve y comunica. El viento puede ayudarnos a regresar al aquí y al ahora, a limpiar nuestras capas mentales y a llevarse nuestros temores.
El Aire representa la palabra, el aliento y el pensamiento. Está ligado al cuerpo mental y a la relación entre sentir y pensar. El pensamiento y la palabra son los que mueven el fuego interno, la emoción.
En la tradición tolteca, Ehécatl significa viento, aliento y palabra. La palabra tiene energía, fuerza y poder: es una vibración, una flecha que marca dirección, intención y propósito.
Por eso honrar la palabra no consiste solamente en hablar bien. Significa observar desde dónde nace, si lo que pensamos, decimos y sentimos camina en la misma dirección y si nuestras palabras nos ayudan a recordar, a estar en paz y en armonía.
El Aire está también asociado a la gratitud. Cuando transformamos la queja y el lamento en agradecimiento, la palabra se vuelve más plena. La gratitud limpia, aligera y abre espacio para la creación consciente. La intención alinea palabra y pensamiento con el propósito de vivir en armonía con nuestra esencia.
Y cuando pensamiento, palabra, sentir y acción se ponen en sintonía, los cuatro elementos dejan de tirar en direcciones diferentes y comienzan a caminar juntos hacia la plenitud, la paz y la armonía.

Ahora comprendemos que aquella pluma estaba esperando su lugar.
El Este la recibe como símbolo del Aire: del sentir a la palabra, del pensamiento a la intención, de la gratitud a la creación consciente.
Él está feliz.
Nosotros, mucho más.
LA CASA DEL PERDÓN · ESTE · AIRE · ESCULTURA: MORIS BOSA

