TODO NACE DE LA FUENTE Y FLORECE EN EL RECUERDO
La historia de una Fuente que nació de un sueño, encontró unas manos y se convirtió en un lugar de encuentro entre caminos.

UN SUEÑO
Hace años nació el deseo de que el Sur de La Casa del Perdón, el rumbo del Agua en nuestra cosmovisión, acogiera una Fuente.
No quería ser simplemente un elemento decorativo. Quería que fuera un lugar vivo: un espacio de presencia, de encuentro y de recuerdo.
Durante mucho tiempo fue solamente eso: una imagen interior. Una intuición que esperaba su momento para tomar forma.
A veces un lugar comienza a existir mucho antes de que podamos verlo.

CUANDO EL SUEÑO ENCONTRÓ UNAS MANOS
Cuando compartí aquel sueño con Moris, él no solo aceptó crear dos esculturas. Escuchó el alma del proyecto.
Con su sensibilidad, su arte y sus manos, comenzó a darle forma a aquello que hasta entonces solo existía como una visión.
Piedra a piedra. Símbolo a símbolo. La intención empezó a convertirse en materia.

DAR FORMA AL SÍMBOLO
Antes de llegar a la Fuente, los símbolos fueron trabajados por sus manos. El proceso también forma parte de la obra.
No es solo piedra tallada. Es una intención que encuentra una forma y, finalmente, un lugar.

DOS SÍMBOLOS. UN MISMO MISTERIO.
Nuestro camino viene de lejos, uniendo la sabiduría del chamanismo con la energía crística que reconocemos en las enseñanzas de Jeshua y María Magdalena.
No buscamos mezclar tradiciones ni afirmar que sus símbolos tengan el mismo origen histórico.
Caminamos escuchando aquello que, detrás de las formas y de las culturas, puede señalar una misma dirección: la Unidad y el regreso a la Fuente.

OMETÉOTL
En nuestra lectura, Ometeótl nos habla de la Unidad primordial: aquello que contiene las polaridades sin quedar dividido por ellas. Nos recuerda el origen del que surge la vida, la unión de lo masculino y lo femenino y la realidad profunda que existe antes de toda separación.

FLOR DE LIS
Desde nuestra mirada, la flor de lis representa el florecimiento de la conciencia que recuerda su origen. Sus formas nacen de un mismo eje y se abren hacia lo alto. Para nosotros evoca integración, Unidad y el despertar del corazón a la energía crística: una conciencia que no separa, sino que reconcilia.
El Recuerdo hecho presencia.
Dos símbolos. Dos lenguajes. Una misma dirección.

EL AGUA EN LA RUEDA DEL RECUERDO
En la Rueda del Recuerdo, el Agua nos habla del movimiento de la vida. No podemos retenerla ni obligarla a llegar a un lugar determinado. El agua encuentra su camino.
Y quizá por eso nos enseña una de las cosas que más necesitamos recordar: confiar.
El rumbo Sur es el rumbo del Agua y también el territorio del Colibrí. En él reconocemos la Fe, la Voluntad, la Confianza y la Alegría como fuerzas que nos ayudan a caminar.
La Voluntad no es luchar contra la vida para conseguir un resultado. Es elegir una dirección y poner nuestra atención en aquello que queremos vivir. Hacemos nuestra parte y después soltamos el resultado.
La Fe es avanzar aunque todavía no podamos ver todo el camino. Es confiar en una dirección que el corazón reconoce antes de que la mente pueda explicarla.
La Confianza es permitir que la vida también haga su parte. Como el agua, encontrar el cauce sin necesitar controlar cada curva.
Y la Alegría nos recuerda que el camino del Recuerdo no tiene por qué ser pesado. El Colibrí se mueve con ligereza, celebrando la vida mientras avanza.
Con voluntad. Con fe. Con confianza. Y con alegría.

EL ENCUENTRO DE LOS CAMINOS
Durante años hemos caminado entre la sabiduría ancestral del chamanismo y la energía crística de las enseñanzas de Jeshua y María Magdalena.
Dos lenguajes. Diferentes formas de acercarse al misterio. Y, sin embargo, una misma intuición:
La Fuente de la que surge la vida. La Fuente de la que nace la conciencia. La Fuente que, en algún momento, hemos olvidado.
TODO NACE DE LA FUENTE Y FLORECE EN EL RECUERDO.
Quizá la Fuente no esté aquí para enseñarte algo.
Quizá esté aquí para ayudarte a recordar.
LA CASA DEL PERDÓN
Una Fuente. Un encuentro. Un Recuerdo.

