Julio Martín

En el 2002 empiezo a recorrer un camino de autoconocimiento, llegando en el 2006 a la psicología transpersonal que me ayudo a soltar corazas y mascaras y que me llevo a viajar y conocer así el mundo del chamanismo, al mismo tiempo llego a mi vida un libro llamado “la desaparición del universo” y con el , el perdón no dual, siendo desde entonces estudiante de un curso de milagros y compartiendo su mensaje y mi practica. Me encanta viajar y acompañar en viajes de autodescubrimiento. Mi pasión en la forma es el chamanismo, los elementos, hacer sonar el tambor y poner al servicio todo el recuerdo que es lo que siento que he estado transitando todo este tiempo y lo hago a través de diferentes herramientas como el temazcal , la sabiduría tolteca y siempre desde el respeto y la mirada amorosa y amplia del águila, recordando siempre mi propósito de vivir en plenitud y armonía.

Nuria Martínez

Es en el 2007 cuándo empieza mi búsqueda de la mano de la escuela de navegantes de psicología transpersonal y la vida hace que me sumerja en el mundo del chamanismo y aunque me formó en otras terapias es desde el chamanismo y sus prácticas que recibo el regalo de las experiencias directas ,el reconocimiento de la Unión y el descubrimiento de la luz que somos. Me encanta sentarme en un círculo frente a un fuego y dejar caer las máscaras que me separan de los demás y de la vida. Siempre fui un amante de las relaciones y todo lo que ellas representan. Durante todo este camino está presente de la mano de mi compañero Julio, el perdón y la no dualidad y es gracias a el que acabo formándome en la escuela del perdón, de la Asociación Conciencia ,uniendo ambos caminos y entendiendo ahora que la relación más importante es la que tenemos con nosotros mismos y más amplio aún, mi relación con el Gran Espíritu, con mi ser, con la fuente, con Dios .Enamorada de esta nueva forma de caminar y queriendo darme al compartir para seguir recordando juntos.

¿Quienes son Julio y Nuria?

Somos una pareja y una familia a la que siempre le ha gustado compartir y abrir sus puertas. Abriendo también nuestro corazón. Cada día dándonos mas al recuerdo de que dar y recibir es lo mismo. Nos gusta compartir nuestro camino y seguir recordando que hay otra forma de ver el mundo. Que podemos descubrir lo que somos en realidad y que podemos hacerlo juntos. ¿Te animas?